Hola *-*~ me imagino que están pasando un bonito sábado, los envidio u_u Y bueno, no quería irme a dormir sin antes subir algo y quise por fin dar finalizado al twoshot de Navidad *u* dedicado a Ascanya~ Aquí encuentran la primera parte → Galletas de Navidad Espero les guste n_n advierto, esta parte es +18 y es con Tom uke~.
Tom buscaba la forma de siempre escaparse de casa para ir a ver a Bill.
Tenían una relación un poco extraña pues ambos sabían que entre ellos había más que una simple amistad. Tom no se hacía problemas, él estaba muy contento de que Bill le abriera la puerta de su casa cada que acudía a él y más ahora que tenía vacaciones de invierno.
Bill había terminado de instalarse en la nueva casa, si bien era cierto que había caído en una depresión por el cambio de vida que había tenido, ahora veía las cosas de otra manera y sin duda eso se debía a Tom no solo por sus visitas y que le ayudara, sino también porque veía en él algo que ya había pensado que no tenía, se sentía especial.
Una tarde Tom llegó como de costumbre y cauteloso entró a la casa y se dirigió directamente a la cocina, le traía un poco de galletas como siempre y chocolate caliente. Escuchó las pisadas de Bill bajando las escaleras y volteó a verlo. Se le acercó lento y depositó un suave beso en sus rojos labios y le dijo un buenas tardes Tom, cosa que hizo sonreír al menor.
—¿Galletas para mí? Algo me dice que engordaré este invierno —dijo tomando una para darle una mordida.
Tenían una relación un poco extraña pues ambos sabían que entre ellos había más que una simple amistad. Tom no se hacía problemas, él estaba muy contento de que Bill le abriera la puerta de su casa cada que acudía a él y más ahora que tenía vacaciones de invierno.
Bill había terminado de instalarse en la nueva casa, si bien era cierto que había caído en una depresión por el cambio de vida que había tenido, ahora veía las cosas de otra manera y sin duda eso se debía a Tom no solo por sus visitas y que le ayudara, sino también porque veía en él algo que ya había pensado que no tenía, se sentía especial.
Una tarde Tom llegó como de costumbre y cauteloso entró a la casa y se dirigió directamente a la cocina, le traía un poco de galletas como siempre y chocolate caliente. Escuchó las pisadas de Bill bajando las escaleras y volteó a verlo. Se le acercó lento y depositó un suave beso en sus rojos labios y le dijo un buenas tardes Tom, cosa que hizo sonreír al menor.
—¿Galletas para mí? Algo me dice que engordaré este invierno —dijo tomando una para darle una mordida.
