martes, 10 de mayo de 2016

Corazón - VI

Hola a todos n_n sigo con este fic~ aún no sé cuántos capítulos será, pero aún faltan... Gracias por leer y comentar, los respondí n_n
La especie de obsesión con mi hermano me estaba matando por dentro.

Nada volvería a ser como los viejos tiempos, así ambos lo queramos, retroceder implicaba enfermarnos los dos y nos necesitábamos estables.

Es por eso que, luego de tantos esfuerzos y renuncias, el concentrarme en la música me ayudó un poco a superarlo.

Amo a Tom, es cierto, no puedo solo negarlo, debo admitir que lo amo, sin embargo, ahora es mucho más fácil, decido invertir mis energías en el nuevo disco y claro que Tom me apoya, es una especie de acuerdo entre los dos.

Una tregua que se volvió costumbre.

Está Ría, siempre con él y terminé acostumbrándome a ese hecho. Hasta le tengo confianza, es decir, ella desde que entró en la vida de mi hermano, se ha empecinado por formar parte de nosotros, tal es el punto que lo ha conseguido.

Ya no estorba.

Me he vuelto un sucio promiscuo. Me gusta ir a los clubs nocturnos y acostarme con quien sea, le encontré lo divertido, sin que nadie me reconociera, sin tener que explicar quién soy, solo sexo por diversión. A falta de Tom, no me siento culpable.

Sin embargo, hay una especie de vacío dentro de mí. Es como si mi corazón se hubiera apagado, a estas alturas dudo poder sentir amor por alguien, pero a veces… a veces es una especie de necesidad ser querido y querer.

Cuando estaba con Tom no solía pensar en eso, todas las necesidades estaban cubiertas, mas ahora todo es un poco complicado. 

He conocido tanta gente y ninguno me ha conocido a mí, en parte me hace sentir seguro, pero a la vez tan solo.

Veo a mi hermano jugarse de manos con Ría, ella sabe cómo hacerlo reír y lo entiende. Quisiera sentirme así en algún momento, aunque ahora sé que con Tom no podrá ser posible.

*

Nos quedamos hasta tarde en el estudio, no puedo creer lo rápido que hemos avanzado en este tiempo, en parte se lo debo a Tom. Él es increíble, ha podido producir las canciones y algunas letras. Todo va quedando mucho mejor y quizá pronto tengamos el disco completo.

—¿Vamos? —Me dice con una sonrisa—. Casi va a amanecer, creo que hemos hecho mucho por hoy, me duelen las manos. —Lo miro preocupado, ha estado tocando la guitarra por horas, una y otra vez hasta que salió su parte de solo. Es tan exigente, es como yo.

Me acerco con preocupación, sé que él tiene que usar unas bandas para los dolores musculares.

—Tomi, ¿estás bien? —pregunto sobando su brazo, le veo hacer muecas de dolor—. ¿Calambre? Es tiempo de irnos, ha sido demasiado por hoy.

—Sí, es lo mejor. En casa buscaré las vendas. 

Hacía tanto que no tocaba su brazo, me refiero a esta manera, con detenimiento y preocupación, masajeando sus músculos, sintiendo sus vellos, su tibieza. Termino entrelazando mis manos con las suyas, aun sin mirarle a los ojos. No me siento capaz.

—Billy —me llama con ternura, se ha sentido incómodo. Alzo la vista para verlo.

Los ojos de Tom siempre me han parecido demasiado bellos. Él siempre me decía que los míos eran viscos y felinos, pero los de él son tan puros. 

Desearía regresar al pasado al menos por estos segundos en que veo su mirada sobre la mía, mirándome sin temor, sin culpa, sin esos sentimientos tan complicados, solo mirándome con pureza y luego me sonríe. De seguro he quedado embobado por su mirada. 

Es como perderse y salir del tiempo. Se siente tan cálido. Me siento cálido.

Aun me mira comprensivo, sin embargo, quiere librarse de mi agarre. —¿Vamos? —sugiere mirando mis manos, queriendo tomarlas para jalarme, pero no quiero soltarlo. 

—Yo… —le intento decir algo y él se da cuenta, siento su cuerpo tensionarse. 

Tomo su brazo, luego parte de su codo hasta que mi mano llega a su hombro. Él ya no sonríe, se ha puesto serio y me mira un poco asustado. Me acerco rápido hacia su boca. No puedo evitarlo, termino besándole, rápido, pequeño, fugaz. Solo un débil contacto con sus secos labios y él se queda estático, sin embargo, al ver que me reclino hacia atrás, acaricia mi mejilla con una mano y me sonríe.

—¿Todo bien? —Me pregunta porque de seguro me ha notado distinto. 

No sé si abrirme como antes, no sé si eso convenga a estas alturas. 

—Estoy bien —digo fingiendo una sonrisa.

—Sabes que si no lo estás solo es cuestión de decirlo y podremos hablar de ello.

Le miro por un momento, imaginando decirle que extraño amar, ser amado, extraño al corazón latir por amor, amanecer y dormir con él y que me inunde solo él. 

Me siento, incompleto, vacío, roto, partido; me siento extraño. 

—¿Billy? Solo dilo —me reta.

—Estoy tan cansado.

—Lo sé, si quieres vamos yendo al aparcamiento.

—Me refiero a otro tipo de cansancio. —Me mira asintiendo—. ¿Aún me amas?

—Creo que la respuesta es obvia, Bill, nunca dudes de mi amor.

Suspiro queriendo sentir esa sensación de ser querido, protegido, perteneciente a alguien, pero lejos de sentir ello, aun el vacío domina. —¿Crees que daba buscar alguien especial? —Era la primera vez que le pregunto ello. 

—No soy quien para negarte ese derecho.

—Eres quien, Tom, si tú me lo pides, yo no buscaré a alguien, solo a ti.

—Bill, nunca necesites de nadie, no dependas de eso.

—No quiero depender, solo quiero amar y volver a ser amado, amar a quien me ame, solo eso.

—Te amo.

—Y yo, pero sabes que no es lo mismo. —Me mira preocupado y me jala del brazo para darme uno de esos abrazos cálidos que solo él sabe darme.

Me lleno de su aroma, escucho su corazón y me aferro a su abrazo. —No quiero que sufras, Billy, quiero protegerte. No busques amor, deja que te encuentre —me susurra mientras contengo esas ganas de llorar. No quiero más dramas. 

El abrazo dura tanto que me relaja, me alivia momentáneamente y él aprovecha para entrelazar mi mano y jalarme hacia fuera del estudio, hacia su auto para ir rumbo a casa.

En casa Ría lo espera, en realidad nos espera. Atiende a Tom porque lo nota adolorido y también se preocupa por mí.

Las cosas vuelven a ser como antes.

Me quedo en mi cama pensando en el pequeño beso que le di. Hacía tanto no daba un beso con sentimientos, ¿Qué pasaba conmigo? Debía darle solución.

*

Conseguir compañía siempre me ha resultado fácil. Tanto mujeres, como hombres, aunque debo decir que los retos me fascinan, los retos y la aventura. 

A estas alturas he experimentado cada cosa que a los dieciocho, mientras estaba con Tom, me negaba a imaginarme capaz. Ahora toda esta experiencia sexual no me sirve de mucho.

Quisiera conocer a alguien que me quiera tal y como soy y no solo por ser Bill Kaulitz, pero es complicado cuando se enteran quien soy y el trato hacia mí cambia con notoriedad. Me molesta cuando eso pasa.

He conocido a un tipo que es modelo, lo conocí mientras bebía en la barra, pasando desapercibido de todos, mientras algunos amigos estaban bebiendo. 

Alex me habló de él y lo catalogó como “el modelo al que le gusta todo lo bello”, me pareció curioso y le dije que me lo presentara, pero que no le dijera quién era.

Alex, muy gustoso, me lo presentó, le dijo que era fotógrafo y que también me gustaba el arte, así que congeniamos rápido.

Estuvimos hablando por horas hasta embriagarnos y lo grandioso fue que no terminamos en la cama como con otras citas donde luego cada quien a su casa y si nos vemos, no nos conocemos, donde ni sabía sus nombres ni procedencias.

Con él fue un poco distinto, era como no querer perderlo, así que ni siquiera hubo un beso o una insinuación sexual. Solo fue una conversación alturada de diversos temas y además tenía un interesante sentido del humor.

Sabía muchas cosas y era, en una pequeña parte, comprensivo como lo es Tom. Pero el detalle es que solo sabía que me llamaba Bill, que era de Alemania y que estudiaba fotografía, nada más.

Acordamos vernos otra vez en un lugar más privado, así que fuimos a cenar.

Alfred es fashionista, es modelo y quiere ser actor. Es sensible, ama la naturaleza y todo lo que sea bello. Es culto y educado y ¡tiene un perrito!, se llama Lucas y es muy cariñoso.

De repente, conforme pasaban las semanas, no dejo de pensar en él, aún no ha pasado nada, no estoy seguro si le intereso o no. Es extraño, me tiene a la expectativa, no sé si eso me haya pasado antes y creo que no. Y tiene que ver con el hecho de ser Bill Kaulitz, él aún no sabe quién soy realmente, pero aun evitando mencionarle ese detalle ha llegado a interesarme mucho.

—¡Hey, Billy! —me saluda con un abrazo una tarde que nos encontramos. Tiene en sus brazos a su perro también un pequeño bulldog, pero negro. Luce con ropa deportiva, también yo, quiere que vayamos a correr un rato.

Me ha recogido de la casa y aun ni sabe cómo así vivo en una especie de mansión.

—Vamos —le digo saliendo con mi Pumba de la casa.

Hace sol, todo parece hermoso. Uso gorras y lentes de sol por si alguien me reconoce, él va natural, con su polera y short. Luce muy bien. —Oye, Billy —vuelve a llamarme… me llama así como si me conociera de toda la vida y se lo he permitido, me hace sentir natural—. Tienes un buen físico, ¿no quieres que te consiga un cupo para modelar? Este fin de semana habrá una presentación, incluso irá gente famosa —me dice con una sonrisa, está emocionado y eso me preocupa. La gente famosa atrae cámaras y eso sería peligroso para mí. Sería tan fácil que se dieran cuenta que soy yo si me atrevo a modelar.

—No creo que el modelaje sea para mí, más bien lo es la música.

—Pero serás fotógrafo, la idea que lo seas es genial para mí porque podrás producir mis álbumes —dice con una sonrisa y yo río.

—¡Claro! —me siento un poco estúpido por seguirle esa mentira, a estas alturas debí haberle dicho que lo de la fotografía no era verdad.

—Pero estudiaré música, es lo mío.

—¡Cómo cantante triunfarías, Billy, hay mucho potencial en ti! —anima mientras trotamos.

—¿Lo crees?

—Absolutamente. Eres bello, alto e incluso tienes un gemelo, te lloverán contratos, yo seré el presidente de tu club de fans —sigue bromeando y mi corazón comienza a latir. 

Estos días ha comenzado a mandarme piropos, lo dice como si nada y aunque son cosas que estoy tan acostumbrado a escuchar, que vengan de él es tan, tan especial. 

Me siento especial en sus ojos, así solo me mire para darme una sonrisa.

Llegamos a una montaña, a las afueras de Los Ángeles. Ya antes he subido aquí con él. Se ve toda la enorme ciudad, imponente, frívola, exquisita y él también observa.

—¡Algún día, LA, algún día sabrás de mí! —grita a todo pulmón y bajo la mirada.

Él quiere ser famoso y no sabe cómo es ese mundo.

—Para ser exitoso no necesitas ser famoso, Alfred. —Capto su atención, me mira curioso.

—¿Te imaginas lo que sería que te tomen en cuenta solo por ser un top model o al menos alguien reconocido? No sabes cuántos se han prostituido para que les permitan subir o vestirse con las mejores marcas… algún día seré famoso y te llevaré conmigo. —río ante su comentario soñador.

—¿Quieres que también lo sea? Yo no quiero serlo.

—Eso lo dices ahora porque te acostumbraste a la vida simple, Billy, pero cuando seas famoso y logres alcanzar la cima pensarás en mí y sabrás a lo que me refiero.

Me quedo mirando el horizonte. Ya casi es la tarde. No quiero hablar más de fama, tengo temor de que descubra quién soy. No quiero decepcionarlo ni que se encariñe más por ser famoso.

—Espero que cuando seas famoso no te olvides de mí —le digo mirándolo a los ojos.

Alfred se torna serio, se me acerca y toma mi mano. Creo que es la primera vez que lo hace y me pongo nervioso—. No podría olvidarte, Billy. Cada mañana al despertar, pienso en ti, te busco y estoy tranquilo, luego al regresar a casa, pienso en ti, y no estoy tranquilo hasta saber que volveré a verte. —No sé qué decirle, con eso me confirma sus sentimientos, aunque no estoy seguro.

—También pienso mucho en ti —le confieso y es verdad—. Estos días han sido… especiales, hacía tanto que no me sentía así.

—A ese punto quería llegar. Sé que no soy quién para preguntar por tu pasado y creo que no te he revelado mucho del mío. Creo que ambos somos seres que han sufrido algo en determinado momento. No quiero ser quien te reconstruya, ni tú el que me reconstruya, ni el sustituto de alguien. —Lo miro comprensivo, tampoco quisiera ser el suyo—. Quiero que seas mi todo y yo tu todo.

Mis ojos se llenan de lágrimas, es inevitable viendo el atardecer, escuchar su propuesta.

Realmente no sé si pueda. Quisiera decirle que estoy tan roto que… temo confiar, que hay tantas cosas obvias que evité decirle por temor, pero en ese momento, solo mi corazón me guía a ocultar lo que puede romper este momento.

—Quiero amarte, Billy. —Se me acerca, me abraza de manera prolongada.

… así como Tom… 

Sacudo la cabeza con ese pensamiento. No sustitutos. No más ser esclavo del pasado, merezco darme una oportunidad. Entonces me separo y veo sus bellos ojos avellana, sus labios carnosos y acaricio su cabello castaño oscuro.

Y me besa… por primera vez en meses, me da un beso cálido, largo. Mis brazos se enredan en su cuello y nos besamos como si hubiéramos tenido sed de ello. Con pasión.

Mi corazón late rápido y luego de años… vuelvo a caer en el amor. Vuelve ese retorcijón en el vientre al momento de pensarlo, vuelven los mensajes de amor y esas cursilerías de las que solía ser fanático.

Así es como llegan las primeras rosas a casa. “Querido Billy, no soporto dejar de verte, te amo tanto, me siento tan feliz de compartir esto contigo, feliz cuatro meses”, hay dibujos de mis ojos en la pequeña carta que vino con las rosas rojas.

No puedo evitar reír como tonto y veo a Tom entrar a la sala.

—¿Otra vez rosas? —me pregunta serio y me pongo serio también.

—Son de Alfred. —Se me acerca y quiere ver la carta, pero no le permito.

—¿Y estás bien?

—Mejor que nunca…

—Entonces va en serio. —Asiento y veo a mi hermano darme la espalda.

—Me alegro por ti. —Me dice y me pongo serio porque suena a que en realidad no se alegra.

—No me mientas —digo con grave voz, detesto cuando me mienten.

Tom voltea y me mira. —Siento envidia, lo sabes, quisiera ser él. —No sé qué decirle—. Pero a la vez, si mi Billy está bien, entonces también lo estaré yo —dice comprensivo—. Quizá lo puedas invitar al ensayo general así ser parte de la crítica al álbum.

¿Cómo decirle a mi hermano que Alfred aún no sabe?

Y me doy cuenta lo egoísta que soy. Detesto que me mientan, sin embargo, soy tan mentiroso. 

Abrazo la pequeña carta, la pego a mi pecho, no quiero que esto se desvanezca, no quiero perder la fe en este sentimiento, no quiero desilusionarlo. Necesito ver la forma de decirle sin arruinarlo. 

Necesito mantener mi corazón latiendo así.

3 comentarios:

  1. Ahí lo termine desde mi celu. Te quedo muy lindo. Tan bello y real al mismo tiempo���������� _Ivi_

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  2. Es tan terrorífico pensar en la posibilidad de perder a alguien que a veces lo arruinamos más tratando de mantener el sentimiento intacto.

    Espero el siguiente con ansias...

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  3. Me encanta tu blog y desde que escuché billy is not ok mis esperanzas resucitaron.Tu crees que los gemelos estén otra vez juntos? Espero con ansias tu respuesta.Gracias. Saludos desde Perú :)

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