jueves, 16 de agosto de 2012

Polizón - II

Hola a todos, como había prometido, otro capítulo más de Polizón y muchas gracias por informarme del plagio de esta historia y por el apoyo que me dieron en defenderla. Un abrazo a todos. Ahora sí, al capítulo.
Favor con favor se pagan.


Tuvo que salir de la caja pues sentía que se asfixiaba con tanto movimiento. Debía inspeccionar todas las cargas en busca de alimento o al menos conocer qué cosas había ahí. Pero el barco se movía demasiado, comenzó a marearse, a tener nauseas y mucho frío, sus oídos zumbaban de manera extraña y todo él comenzó a temblar. El marino Tom tenía razón, podía morir ahí y recién era el primer día. 

Caminó tambaleándose y logró encontrar una caja enorme de correspondencias, cartas y paquetes; tenía mucho que buscar ahí, aunque no había suficiente luz. Regresó a su caja y sacó algunas telas con qué cubrirse el cuerpo y se sentó cerca de otras cajas, esperaría, debía simplemente dejar que el tiempo pasara y evitar ser descubierto. 

Pasadas las horas, algunos ojos rojos brillaban en el oscuro almacén. Las ratas salían a buscar comida, Bill no estaba solo. 

Afuera, en la cubierta, el trabajo de Tom era el mantenimiento de casi todo el enorme barco, debía velar por lo que el capitán le mandase, además de servir a los más de cincuenta pasajeros que yacían en la planta alta del barco, aquellos hombres habían pagado mucho por un boleto, así que debían ser bien servidos. 

Cada pasajero estaba muy bien identificado y colocado en cada cama del lugar, no había espacio para que nadie más decidiera hacerse pasar por pasajero y los hombres que trabajaban en el barco estaban uniformados o tenían algún distintivo. Dormían en grupos turnándose, menos Tom, él tenía una habitación debajo de unas escaleras que llevaban a la planta de arriba. 

Había un acogedor comedor para los pasajeros, el personal del barco se turnaba para comer por lo general en la cocina. 

La noche había llegado, Tom comenzó a preocuparse por el pequeño polizón pues sabía que no sobreviviría. En su vida de marino había visto a muchas personas viajar por esa modalidad, ocultos en el almacén o incluso en los motores del barco, alimentándose hasta de ratas, y algunos morían o cuando eran descubiertos medios enfermos, eran echados por la borda. Él había visto lanzar a muchos, temía por el chico que había dejado en el almacén, pero por otro lado sentía indignación, ¿por qué no le hizo caso?, debió sacarlo de los pelos, total, le hacía un bien. 

—Niño tonto, vas a morir aquí… —Las noches eran frías, muy frías, el barco contaba con calefacción, pero esto no llegaba hasta el almacén. 

Tom se durmió con la idea de ver muerto de frío al pequeño polizón. —Total, él se lo buscó. 

*** 

Al día siguiente, Bill abrió los ojos y se lamentó, estaba envuelto en las telas, había vomitado lo último que había comido antes de subir al barco, y vio ratas cerca de él a las cuales ahuyentó. Necesitaba con urgencia tomar agua, tenía la garganta seca. Apenas había pasado un día y estaba así. 

Caminó tembloroso, perdiendo el equilibrio, cayéndose y levantándose como podía. Sabía que había llovido afuera, necesitaba salir un momento para así beber el agua que se había empozado en el suelo del barco. Pero al ir hacia la puerta, se percató de que ésta solo se abría por fuera… Comenzó a angustiarse. 

Tom, por su lado, tomaba su desayuno tan rápido como podía, debía limpiar el barco, secar el agua de la lluvia y ver que los pasajeros sean bien atendidos. Pero antes de levantarse de la mesa, tomó un pedazo de pan y echó algo de leche en una pequeña botella de wisky vacía y salió de ahí sigiloso. Debía constatar si el polizón aún estaba con vida. 

Abrió el almacén sin que nadie le observara y entró sigiloso. Había mucho silencio ahí adentro. Bill, alertado de sonido, se ocultó en su caja. 

—Polizón —susurró Tom e inmediatamente Bill asomó su cabeza por la caja viendo en la casi penumbra una sombra conocida, una cabeza con rastas. Tom encendió una pequeña lámpara de mano—. Ahí estás. —Bill no sabía qué decirle, salió de la caja y cayó al piso por su mal equilibrio—. Te lo dije, ahora estás mal del oído, aishh, te había advertido. 

—Sí vino a burlarse, no me hable —apenas susurró levantándose y luego volvió a caer sentado en el suelo, era cierto, algo pasaba con sus oídos que zumbaban y le mareaban. 

—Ya niño. —Sacó el pedazo de pan y se lo tiró a un lado, Bill lo cogió con desesperación—. Es un milagro que aún estés vivo. —Lo vio comerse el panecillo tan rápido y luego sacó la pequeña botella de leche, Bill extendió sus manos, pero Tom ocultó la botella detrás de su espalda. 

—Por favor —pidió suplicante, sus ojos brillaban aún más por la lámpara que tenía Tom en una mano. 

—No, ¿crees que te ayudo de buena gracia sabiendo que no me hiciste caso cuando te pedí que te fueras? No polizón… —Bill le miró extrañado. 

—Tengo sed… 

—Lo sé —le sonrió y Bill tuvo algo de temor—, ¿qué eres capaz de hacer por un poco de esto? —Bill se sintió pequeño, ahora estaba a la merced del otro por un poco de leche. 

—No lo sé… No sea malo —comenzó a molestarse y Tom le dio la pequeña botella, aunque sin soltarla. 

—Hagamos algo… Harás todo lo que yo quiera y así te traeré algo de comer, ¿te parece? —Bill asintió. 

—¿Podré trabajar? —Tom rió un poco. 

—No, trabajar no, solo estar conmigo, hacer lo que te pida. —Volvió a sonreírle causándole temor. 

—¿Solo eso? —Tom asintió— Está bien. —Trató de sonreírle, no veía nada de malo en la intención. Aún no lo veía. Tom le terminó de dar la botella de leche a lo que Bill se la tomó en un solo sorbo. Se arrodilló para mirarle a los ojos y con la yema de sus dedos le limpió la leche de la comisura de sus labios, Bill esquivó la mirada, Tom rió un poco, aquel polizón era apuesto. 

—En la noche vendré a cobrarme la leche. —Bill le miró algo asustado, no sabía a qué se refería… 

Tom se levantó de ahí y salió del almacén. 

Estando en alta mar, los marineros escaseaban de mujeres, los trabajos en barcos no eran para ellas, así que hasta en la cocina estaban solo ellos. Tom sentía que podía satisfacer sus necesidades de compañía con el polizón; total, le estaba ayudando, favor con favor se pagarían, era justo, así lo veía desde su perspectiva egoísta. 

En el almacén, el pequeño Bill se había quedado con la duda, él pensaba que podía confiar en el marinero, que le ayudaría, pero quizá no, al parecer había algo a cambio que él no sabía, estaba dudoso y algo temeroso. 

Las horas pasaban y otra vez el vértigo lo molestaba, estando en el almacén podía percibir más los movimientos del barco y escuchar ese molestoso zumbido proveniente de los motores. Si podía calcular su ubicación sería casi en la popa del barco donde enormes hélices lo impulsaban rompiendo las frías aguas del océano Atlántico. 

Ahí adentro, el día y la noche se mezclaban en el tiempo, Bill comenzó a sentirse mal físicamente, estaba creyendo que no sobreviviría y comenzaba a asustarse, así que pedir ayuda al marinero no vendría nada mal, esperaba a que entrase en el almacén y lo sacase de ahí. 

Tom estaba vigilando la parte de la popa por si alguien pasaba, habían algunos hombres ahí limpiando la cubierta, él no quería levantar sospechas o después sería acusado de complicidad para con un polizón y él también podría ser arrojado al mar como sanción. 

Llegó el atardecer y la mayoría de pasajeros estaban fuera de sus habitaciones en la parte alta del barco, todos abrigados mirando el bello atardecer y como se iluminaba el cielo en tonalidades naranjas intensas, incluso podía divisarse delfines siguiendo la enorme embarcación. Tom debió esperar un poco más así que se puso a ayudar a sus compañeros a limpiar la cubierta cerca del almacén, uno de ellos tenía una jaulita pequeña. 

—Georg, ¿qué es eso? —preguntó Tom. 

—Una trampa para ratas, es para el almacén, una señora se quejó diciendo que vio una rata en la cubierta y da mal aspecto al barco. 

—Aishh —se quejó Tom—. Pero qué espera esa bruja, claro que hay ratas, es un barco, trae acá eso. —Le quitó la jaula. 

—¿Qué harás? 

—Yo entraré, sé por donde están, las he visto —mintió solo para entrar al almacén y así fue. 

Con la jaula en sus manos divisó el lugar donde sabía que el polizón se ocultaba, no pudo encender una lámpara así que solo se acercó y tocó la caja. 

—Soy yo… —susurró e inmediatamente Bill salió y bajó, Tom solo veía su sombra y Bill esperaba que le haya traído algo de comer, cosa que no fue—. Aquí estás… 

—¿Traes comida? —Tom rió. 

—¿Qué me crees polizón? Solo te traigo una jaula, para tus amigas las ratas, voy a dejarla aquí. —Bill lo miraba algo ansioso, no sabía si podía confiar o no en él—. Voy a regresar para sacarte, pero mantente oculto. 

—De acuerdo —respondió inocente, Tom le acarició la cabeza desordenando sus cabellos y salió de ahí. 

Saldría del almacén, Bill no podía estar más nervioso, alguien le ayudaría. Se ocultó en las mantas y permaneció esperando. Su vientre dolía por la ansiedad, no sabía qué podía pasarle, pero intentaría confiar en Tom. 

La fría noche llegó y el barco se movía furioso debido a una tormenta, las aguas del mar eran iluminadas por relámpagos y el capitán ordenó cautela, Tom debía estar al tanto por las órdenes, así que se mantuvo cerca de la proa junto con los demás marinos. 

—Si la tormenta aumenta deberemos estar al tanto no vaya ser que ocurra alguna tragedia —habló uno de sus compañeros—. Creo que si el mar sigue así tardaremos en llegar a América, el capitán no acelerará en este clima. 

—Bah, otras noches han sido peores, el barco es grande, nada pasará. —Tom tenía mucha experiencia, estaba tan acostumbrado. La mayor parte de su vida la pasó en un barco, casi ni pisaba tierra, era un trabajo duro eso sí, pero era lo único que tenía. 

Todos le conversaban y tenían unas caras asustadas por como el barco se movía. Comenzaban a empaparse de agua fría y decidieron entrar a la parte de los controles todos juntos para calentarse con las lámparas encendidas. Tom comenzó a preocuparse un poco, hace ya horas que le había dicho al polizón que regresaría por él y aún no podía moverse de su sitio. 

Luego de un par de horas más, los marinos caían de sueño y el mar parecía calmarse, el capitán les permitió regresar a sus ubicaciones de trabajo a los que les tocaba hacer turno y a los otros los mandó a dormir, entre ellos a Tom. 

Sigiloso y con un extraño nerviosismo caminó por toda la empapada cubierta hacia casi cerca la popa del enorme barco, ahí la puerta del almacén permanecía muy bien cerrada, él tenía una llave. Así que entró sigiloso y temblando de frío. 

—Pss, ¿Polizón? Sal, soy yo. —No hubo sonido, caminó en la penumbra calculando por donde estaba la caja del chico de cabellos negros—. No estoy jugando al gato y al ratón, anda, sal… —susurraba, pero ningún sonido lo alertaba— ¡Polizón! —Subiendo en la caja de telas metió sus manos para hurgar ahí buscándolo y hallándolo frío— ¡Polizón! —Se asustó cuando sus manos tocaban su delgado brazo. Lo jaló hacia su cuerpo, estaba tieso, quizás muerto— Maldita sea, no… ¡Joder! 

—Ahh… —de sus labios salió un quejido, y su cuerpo apenas se movió. Estaba vivo, pero no era muy consciente de eso, moría de frío y el mareo por la tormenta lo desorientó tanto que cayó en un estado como soñando. 

—Reacciona, vamos, despierta, no estoy para bromas. —Le dio muchas palmaditas en su rostro, aún no lo veía bien y no había llevado la lámpara para no levantar sospechas—. ¡Maldita sea, niño! —Tomándolo de la cintura lo alzó sobre su hombro sacándolo de ahí. 

Bajó de la caja y caminó sigiloso por el almacén. Estaba nervioso y algo asustado pues si lo descubrían sería el fin, se sintió un polizón y él sabía como era sentirse así… 

Salió del almacén con Bill en brazos, el pequeño no pesaba nada. Podía sentirle las vértebras de la espalda dar con su brazo, estaba bastante desnutrido, ¿cómo habría sido su vida allá en las calles de Inglaterra? Dejó de pensar aquello cuando pudo dar por el pequeño pasadizo que lo conducía a su habitación cerca del cuarto de limpieza, debajo de una escalera. Entrando ahí lo recostó sobre su vieja cama y encendió un lamparín cerrando su puerta con seguro. 

—Será mejor que despiertes —susurró y luego sacó del baño una cubeta de agua y mojando un pañito comenzó a pasárselo por su cara, estaba todo sucio, así no lo había visto antes. Se sentó en la cama—. Polizón, te tiraré por la borda si te pones mal… no me das otra salida. 

—Humm… —musitó entendiendo lo que le decía y soltó un quejido— Mi cabeza… me duele —Tom sonrió ante ello, estaba reaccionando. 

—Estás muy débil, espérame aquí. —Se levantó de la cama y salió sigiloso de su habitación. 

Casi corrió hacia la cocina, estaba cerrada y todo oscura, pero aún así pudo entrar con cautela. Comenzó a buscar alguna cosa comestible encontrando verduras crudas y trozos de panes en el horno. Corrió de regreso con todo eso, aunque no estuviese preparado era comida. 

Llegando a su habitación entró y encontró a Bill sentado en su cama, abrigándose con sus mantas. Lo miró ilusionado por la comida que traía en sus manos, algunas zanahorias, tomates, una lechuga y un apio junto con trozos de pan. Tom puso todo eso sobre una pequeña y sucia mesa al lado de su cama ante la atenta mirada de Bill. 

—¿Harás una ensalada? —preguntó. 

—Que rápido mejoras, polizón, te creía muerto y ahora me hablas. —Bill lo miró intrigado, se sentía mal, pero al parecer mejoró en la cama de Tom puesto que ahí sentía que el barco no se movía tanto. 

—Es por el barco que se mueve, logra desorientarme. 

—Te acostumbrarás. —Se sentó en la cama viéndole y luego le sonrió—. Comerás algo y después te darás un baño —Bill abrió la boca sin saber qué decir. 

—¿Hay un baño aquí? —Tom asintió y le señaló una pequeña puerta. 

Comió como un conejo cada legumbre y Tom le pasó una botella de agua, Bill se sintió a gusto cuando estuvo satisfecho, se recostó en la cama tapándose con las mantas, pero Tom le destapó rápido y le miró serio, Bill se levantó pesadamente y Tom le abrió la puerta del baño. 

Era tan pequeño, había una retrete y al lado dos baldes de agua con una pequeña jarra para sacar el agua y hacía tanto frío, Bill giró su rostro para mirar a Tom detrás de él. 

—¿Debo hacerlo? Hace mucho frío. 

—Sí, debes hacerlo. —Cerró la puerta del baño no sin antes dejarle un lamparín dentro. Había una ventana sin vidrio arriba por donde entraba ráfagas de viento helado. Se desnudó acomodando sus ropas sobre un perchero y luego tomó la pequeña jarrita echándose un poco de agua helada en el cuerpo. Titiritó y se estremeció con aquello, luego tomó la esponja con algo de jabón y comenzó a bañarse. 

Afuera, Tom arreglaba su cama, sabía que el polizón, del cual ni sabía su nombre, podría asustarse con sus proposiciones, así que trancó muy bien su puerta por si quisiera salir corriendo de ahí. Estaba emocionado, al menos esa noche no la pasaría tan mal. 

Luego de minutos, dejó de escuchar agua correr en su baño, y escuchaba el suave tararear del pequeño, estaba cantando una canción, Tom rió. El pelinegro salió del baño ya vestido y aún con el cabello mojado, temblaba de frío. 

—Ven aquí. —Tom le extendió su mano y Bill dudó en tomársela, es que el rastrudo estaba recostado en la cama con medio cuerpo desnudo, había algo muy raro en todo eso. 

—Hem… ¿dormiré aquí? 

—¿Dónde más? —Alzó una ceja y Bill tragó saliva—. Ven… —Tom se puso serio y Bill retrocedió pegando su espalda a la puerta del baño. 

—¿Qué pretende? —Tom cerró los ojos por un momento, frunció el ceño algo impaciente. 

—Cobrarme la estadía, ahora ven.

8 comentarios:

  1. Como se cobrara el favor Tom?? jum.. pobre del peque?o Polizon, quiero el siguiente!! Que bueno que se hizo algo con el plagio, recuerda que siempre estaremos apoyando tus fics ;)

    nos leemos en el proximo pronto..
    bye, bye :)


    MEOWWWWW!! :'3

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    1. gracias linda!! <3 <3 pronto subiré lo que sigue *-*!!!
      besos

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  2. Oye TÙ! :33
    Haz pensado lo de casarnos asfdadf
    ¡Skalter On! e.e!
    Me encanto. No sabia de ti hasta que te recomendaron
    *ww* & pensé "ella es buena en lo que hace"
    *ww* & luego aqui sigo leyendote & esperando nuevo capitulo.
    Tú sabes que sin presiones ni nada *ww*.
    De momento todo bien baby *ww*.
    ¡Skalter Off!.
    Atte. JuLy *ww*

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    1. jajaja<3 ¿quién te lo recomendó? x3
      El matrimonio por Internet aún no existe XD
      Pronto actualizaré.
      Gracias por las palabras aunque sean demasiado<3
      Besitos <3 <3 <3

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    2. Me lo recomendaron en Facebook C:
      En una pagina de Terracot & the Cats
      & una chica dijo que le encantaban tus escritos *w*
      Y dije yo quiero leerla @.@ & lo hice.
      "El matrimonio por Internet no existe"
      (Bueno pues a llorar *nn*)
      Ya no te escribiré tanto si no quieres D:.
      Solo dejare pequeños mensajes sin acosos XD.
      Para que sepas que te leo & asi C:.
      Fin.
      Atte: July C:

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    3. *o* conozco esa página!!
      A llorar se ha dicho XD eres libre de escribir lo que quieras ;-) no es que me moleste el acoso, solo que a veces no sé lidiar con él. Un comentario de opinión de lo que lees no vendría nada mal.
      Gracias <3

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  3. WAAAA! lo ameee, si qe si, espero capitulo de niñerias tambien eeh, buenooo, espero el qe sigue pink, sigue escribiendo asi de bien C; nos estamos leyendo... besooos!

    att: Wajillo

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    1. Gracias <3 tengo casi listo el capítulo de niñerías, solo me trabé en un punto que no sale y ando penando cómo hacerlo.
      Besos para ti <3 <3

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